Un festiBal con B, una casa del lector y un día internacional de los museos

Es cierto que desde que vivo en Madrid he dejado la bici bas­tante de lado, más que nada por­que casi todo me pilla cerca cami­nando y a pie es mucho más fácil subir y bajar las cues­tas de Lava­piés, La Latina y Mala­saña. Pero sigo teniendo mi bici, mi casco y no he per­dido ni un ápice de inte­rés por todo el mun­di­llo de las dos rue­das y el ciclismo urbano, y supongo que cuando mi situa­ción actual cam­bie vol­veré a usar la bici como trans­porte habi­tual. Por eso, des­pués de lo mucho que me gustó su pri­mera edi­ción el año pasado, no podía per­derme la nueva entrega del Fes­ti­Bal con B de bici en Mata­dero Madrid.

FestiBal con B de Bici
FestiBal con B de Bici

Bici­cle­tas everyw­here, tam­bién en libros y cua­der­nos

Este año estaba genial, incluso con el frío y la llu­via que insis­ten en apa­re­cer por Madrid en mayo: música estu­penda, el carrito de Toma Café (que no se pierde ni un sólo sarao cool), cate­ring de Oli­via te cuida, talle­res de Peseta, una bici­li­cua­dora para hacerse zumos, pues­tos con cosas súper boni­tas y sobre todo bici­cle­tas por todas par­tes. Más fotos chu­lis del fes­ti­Bal por aquí.

Zumo a pedales
Zumo a pedales

Zumos a peda­les en la bici­li­cua­dora by Cicla­Lab

Apro­ve­chando la visita me pasé tam­bién a ver las nue­vas expo­si­cio­nes en La Casa del Lec­tor. No he hablado en el blog de este espa­cio, que se inaguró hace varios meses y está dedi­cado exclu­si­va­mente a los lec­to­res, con expo­si­cio­nes, espa­cios para leer, acti­vi­da­des cons­tan­tes, clu­bes de lec­tura o un sis­tema de prés­tamo de kind­les. Creo que es lo que más me gusta de Matadero.

Exposición Lecturas de Cabecera

Expo­si­ción Lec­tu­ras de Cabe­cera en la Casa del Lec­tor

Para ter­mi­nar de expri­mir el sábado, al salir de la expo­si­ción me mar­ché para el Thys­sen, gra­tis con motivo del Día Inter­na­cio­nal de los Museos. Alguien me diría que no era el mejor día, puesto que cuando lle­gué la plaza de Nep­tuno estaba ya com­ple­ta­mente tomada por los hin­chas del Atleti y acor­do­nada por la poli­cía. Sin embargo, aun­que el fút­bol ni me va ni me viene, me anima el ambiente fes­tivo y de cele­bra­ción. El bro­che al sábado, por raro que parezca, lo pusie­ron un par de hori­tas en la ofi.

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