Mis chapas

Estaba escri­biendo un post sobre la mal­dad bas­tante com­pro­me­tido con la causa, pero como creo que no será de mucha acep­ta­ción entre mis polí­ti­ca­mente correc­tos y en paz con­sigo mis­mos lec­to­res, he deci­dido poner una bonita foto con mis cha­pas per­so­na­li­za­das (que fue­ron un regalo de Jorge en mi último cum­plea­ños). He puesto ano­ta­cio­nes en la foto en Fli­ckr para expli­car cada una. En total son 11 dise­ños, de los que tengo las ver­sio­nes en grande (las de la foto) y en pequeño (las que llevo en los jer­seys y todo el mundo mira).

Mis chapas

Ayer estuve en el tea­tro con mi amigo Juanjo y mi amigo y com­pa­ñero de causa mate­má­tica Joa­quín. Lle­vaba sin ir al tea­tro desde antes de Navi­dad y había olvi­dado un poco lo mucho que me gus­taba. La obra de ayer era Los Árbo­les mue­ren de pie, de Ale­jan­dro Casona y la repre­sen­taba un grupo de tea­tro de un Cole­gio de cerca de mi casa. Los acto­res me pare­cie­ron muy bue­nos para ser afi­cio­na­dos, la ver­dad. La obra que vi antes de Navi­dad era un musi­cal lla­mado Vagón de Cola y que me encantó. Si vol­vie­ran a repre­sen­tarlo vol­ve­ría a ir sin nin­guna duda por­que, aun­que extraño, fue increí­ble­mente diver­tido. Creo que lo más bonito que he visto en un tea­tro fue el musi­cal de Broad­way de La Bella y la Bes­tia, en el tea­tro Lope de Vega de Madrid.

He estado tam­bién en algu­nas obras de tea­tro y danza con­tem­po­rá­neas o alter­na­ti­vas o “per­for­mance” (en cada car­tel las lla­man de una forma com­bi­nando esas pala­bras), en las que los acto­res gri­tan, se retuer­cen por el suelo, dicen cosas como “siento la pre­sión de la roca, ¡¡¡¡¡¡¡LA ROCA!!!!!!!”, tie­nen con­vul­sio­nes y corren alre­de­dor de barri­les oxi­da­dos ves­ti­dos con ropa hecha jiro­nes. A pesar de que calzo unas Con­verse All Star rojas y llevo gafas de pasta nunca he con­se­guido encon­trar­les sen­tido ni tam­poco me han pare­cido esté­ti­ca­mente bellas. En cam­bio, cuando estuve viendo en Bar­ce­lona el espec­táculo de “pene­fle­xia” Las mario­ne­tas del pene me divertí bas­tante, lo cual me hace pen­sar que mi mente es lo bas­tante sim­ple como para que me divier­tan más unos tíos ves­ti­dos sola­mente con una capa estru­ján­dose los tes­tícu­los y retor­ciendo su elás­tico miem­bro viril que un intrin­cado men­saje social/moral/de pro­testa dis­fra­zado de espas­mos y medias con agujeros.

Definitivamente, Dios es oveja

No sé dónde leí que cuando alguien no actua­liza su blog es por­que se lo está pasando genial o por­que lo está pasando muy mal. En mi caso, se tra­taba de lo segundo.

Ha habido algu­nas épo­cas en mi vida en las que he pen­sado que las cosas me iban mal y no era nada feliz, sin embargo, se tra­taba más bien de un incon­for­mismo lle­vado un poco al extremo junto con la manía de crear pro­ble­mas donde no los hay. Otras veces (las menos) sí que he tenido pro­ble­mas reales y ésta es una de ellas. Me gusta ser prác­tica en esto de la infe­li­ci­dad, nada de “no con­sigo encon­trarme a mí misma” o “no puedo alcan­zar la paz inte­rior”. Cuando la vida te las hace pasar putas suele ser por cau­sas bas­tante con­cre­tas. En mi caso, se trata de dos cosas: fami­lia y salud. Ante pro­ble­mas de ese tipo poco se puede hacer, no depen­den dema­siado de uno mismo, es difí­cil afron­tar­los y solu­cio­nar­los. Lo mejor, desde mi punto de vista, es inten­tar que me afec­ten lo menos posi­ble rodeán­dome de cosas boni­tas que me impi­dan pen­sar en ellos. Sin embargo, eso no siem­pre es fácil y algu­nas veces me amargo del todo.

Cuando uno se amarga por cual­quier cosa, todo tiende a ir peor. Si estás triste no rin­des nada en los estu­dios ni tie­nes ganas de hacer nada por lo que obtie­nes malos resul­ta­dos que te ago­bian aún más. Te mues­tras incluso irri­ta­ble o borde con los demás, lo que te reporta más cosas feas, te empie­zas a auto­com­pa­de­cer y a odiar a todo el mundo, a pen­sar que todos están en tu con­tra y así vas cayendo en la espi­ral de des­gra­cias huma­nas y con­vir­tién­dote en una espe­cie de mons­truo huraño del averno al que nadie quiere.

Yo me con­si­dero una tía con bas­tante suerte, la base de mi cre­ciente opti­mismo reside en la creen­cia de que las cosas al final me salen siem­pre bien. Aun­que vayan mal, siem­pre acaba pasando algo o se me ocu­rre algo que hace que todo se arre­gle (más o menos). Nin­guno de los pro­ble­mas reales que he tenido en mi vida ha durado para siem­pre. Cuando estaba muy triste, uno de estos días pasa­dos, encon­tré por casua­li­dad este vídeo de un dis­curso de Steve Jobs en la gra­dua­ción de Stanford:

A mí me gustó, es para llo­rar y todo (ains). La cosa es que el vídeo este me animó bas­tante a salir del agu­jero oscuro y adop­tar la sana y neu­tra pos­tura de pasar un poco de todo (aun­que no tenga nada que ver con el men­saje del vídeo, más bien todo lo con­tra­rio). En eso estaba cuando un pul­gón de tamaño medio agitó sus alas en Bra­sil y conocí a una per­sona bas­tante increí­ble de una forma diver­tida y en un momento muy opor­tuno. Gra­cias a sus sabias pala­bras escri­tas c0n cer0s he pasado del estado “pasando” al estado “feliz de la vida”, que es como estar jugando a exis­tir en nivel principiante.

A veces no me creo ni yo la suerte que tengo. Ahora juego al Dance Dance Revo­lu­tion en difí­cil, soy capaz de correr media hora, tengo ropa nueva, me ha salido mal un exa­men y no me he plan­teado el sui­ci­dio, hasta noto que mis HP y MP han cre­cido… De todas for­mas, mi estado de ánimo es bas­tante senoi­dal así que no creo que esta eufo­ria me dure dema­siado. Lo bueno es que este tipo de cosas suben un poquito el offset :)

Tiempo para escapar

Tiempo para escapar

  • Lind­sey Davis
  • Edi­to­rial Edhasa
  • ISBN: 8435006387
  • 492 pági­nas

quite good

Así se titula la VII novela de Marco Didio Falco, el detec­tive más cha­chi de Roma (aun­que no creo que cha­chi fuese el cali­fi­ca­tivo que espe­ra­ría de sí mismo). Des­pués de un par de sema­nas en las que ape­nas he abierto un libro, este fin de semana he ter­mi­nado de leer esta novela bas­tante entre­te­nida. Como supongo que la mayo­ría de lec­to­res no cono­cen ni a Lind­sey Davis ni a Didio Falco, con­taré más o menos de que va el rollo.

Falco tra­baja como inves­ti­ga­dor pri­vado en Roma, allá por el año 70 d.c., en tiem­pos del empe­ra­dor Ves­pa­siano. Como todo detec­tive que se pre­cie, se mues­tra inge­nioso, muy sar­cás­tico y desen­ga­ñado de la vida. Por si fuera poco, pro­viene de los bajos fon­dos y habita en una espe­cie de barrio mar­gi­nal (el Aven­tino), es un tipo duro con todas sus con­se­cuen­cias. No os puedo con­tar dema­sia­dos deta­lles sobre su vida en Tiempo para esca­par por­que os esta­ría reven­tando las 6 pri­me­ras nove­las. Aun­que parezca un poco raro eso de un detec­tive en la anti­gua Roma, lo cierto es que la autora hace una mez­cla genial de novela his­tó­rica y novela negra, ade­más de mos­trar un sen­tido del humor bas­tante par­ti­cu­lar (Lind­sey Davis es inglesa).

La trama de Tiempo para esca­par gira en torno a la cap­tura de un pez gordo del hampa romana, Bal­bino Pío, que cuenta con un mon­tón de ban­das orga­ni­za­das de gente de la peor calaña que andan por Roma haciendo de las suyas (robando, extor­sio­nando y tor­tu­rando gente, que es lo que se esti­laba en esa época). El capi­tán de la guar­dia del Aven­tino, ofi­cial inves­ti­ga­dor de la Cuarta Cohorte y mejor amigo de Falco, Petro­nio Longo, ha con­se­guido cerrar un cerco alre­de­dor de Bal­bino y una sen­ten­cia de pena capi­tal. Como todo ciu­da­dano romano, Bal­bino hace uso del dere­cho de dis­po­ner de un plazo de tiempo para esca­par de Roma y no vol­ver nunca más. Des­pués de subir en el barco y par­tir hacia el exi­lio, se pro­duce un robo de gran­des dimen­sio­nes en el Empo­rio (que es una espe­cie de mer­cado). Ves­pa­siano soli­cita de nuevo los ser­vi­cios de Falco para que inves­ti­gue junto a Petro­nio y a par­tir de ahí ocu­rren unos cuan­tos acon­te­ci­mien­tos que ponen a Roma patas arriba. Si a eso le suma­mos unos cuan­tos pro­ble­mi­llas domés­ti­cos, secues­tros de niños y visi­tas varias a bur­de­les, ya tene­mos la his­to­ria completita.

A mí a los libros estos me engan­chó mi famosa tía Nani, que siendo como es, filó­loga clá­sica, es bas­tante afi­cio­nada a todas las cosas de roma­nos y grie­gos. Ya he leído los 7 pri­me­ros, tengo el 8º en la estan­te­ría en la cola de pen­dien­tes y creo que hay unos 16 en total, así que queda Didio Falco para rato.

En resu­men, es un libro bas­tante entre­te­nido y reco­miendo a todo el mundo esta saga.

El deporte y yo

Antes que nada y para des­pe­jar algu­nas dudas que me lle­gan por e-mail me gus­ta­ría acla­rar que tengo un par de borra­do­res con mis aven­tu­ras en Madrid pero que los he desechado por­que me siento dema­siado obser­vada en esta página como para poder expre­sar algu­nas opi­nio­nes con sin­ce­ri­dad, así que como a los que real­mente les interesa saber cosas ya han sido debi­da­mente infor­ma­dos, pode­mos pasar a otros temas.

Esta entrada se me ocu­rrió ayer mien­tras corría 16 minu­tos en el gim­na­sio (sí, 16, estoy a 4 sema­nas de alcan­zar una gran meta per­so­nal) y me acor­daba de mi madre, que es un fenó­meno en los depor­tes. La tía lleva yendo al gim­na­sio casi todos los días desde que mi memo­ria alcanza, tiene unas cuan­tas meda­llas del ins­ti­tuto en velo­ci­dad y bad­ming­ton y este mismo sábado se hizo 56 lar­gos en una pis­cina olím­pica sin pararse ni una sola vez, en 45 minu­tos. Es acojonante.

El caso es que debe de ser cierto eso que dicen de que el talento se salta una gene­ra­ción, por­que toda mi habi­li­dad den­tro del agua se reduce a sobre­vi­vir no muy lejos del borde. Difí­cil­mente encon­tra­réis a alguien más paquete que yo en cual­quier deporte. A lo largo de mi vida he sido el blanco de las humi­lla­cio­nes de todos los pro­fe­so­res de gim­na­sia y me he que­dado la última cuando se hacían los equi­pos para jugar en el recreo. Recuerdo que ya desde pequeña mi tor­peza que­daba patente en todos los jue­gos infan­ti­les como sal­tar la comba o jugar a la goma. Cuando estaba en 1º o 2º de EGB, mi madre, can­sada de verme hacer el ridículo y pro­nos­ti­cán­dome un futuro de mar­gi­na­ción social, me apuntó a la acti­vi­dad más humi­llante que ofer­ta­ban en el patro­nato muni­ci­pal de depor­tes: psi­co­mo­tri­ci­dad. Mien­tras ella hacía sus pesas, un grupo de niños gor­dos o con gafas o asmá­ti­cos o todo a la vez y yo, guia­dos por una moni­tora, tra­tá­ba­mos de atra­par balo­nes, correr más de 1 minuto sin hiper­ven­ti­lar o hacer hula-hop (que estaba muy de moda por cierto). Aque­llo no mejoró en exceso mi coor­di­na­ción motriz así que lo deja­mos correr.

Mi infan­cia y mi paso por el cole­gio trans­cu­rrió de un modo nor­mal, con las típi­cas notas de todo sobre­sa­liente y un enorme BIEN en edu­ca­ción física, en el que todo el mundo se fijaba igno­rando el resto. Real­mente yo me esfor­zaba bas­tante por hacer las cosas bien en gim­na­sia pero no había manera. Un verano incluso me apunté a un equipo de hockey (mi palo andará por ahí, por algún tras­tero) y he de reco­no­cer que des­pués de un mes no se me daba mal del todo y ade­más me lo pasaba muy bien. Eso sí, mejo­ría en mi forma física nin­guna. Las situa­cio­nes ver­gon­zo­sas seguían ocu­rriendo a inter­va­los regu­la­res. El único deporte que se me daba bien era el ajedrez.

Recuerdo un verano, des­pués de 1º de bachi­lle­rato, en el que me había ido a Ingla­te­rra un mes con una beca de éstas del Minis­te­rio. Ade­más de dar cla­ses de inglés tenía­mos excur­sio­nes y deporte un par de días a la semana. Un día nos lle­va­ron a un campo de cri­cket a que pro­bá­ra­mos el deporte con las reglas más com­ple­jas e incom­pren­si­bles de la his­to­ria. Lo único de lo que me acuerdo es que tenía­mos que gol­pear una pelota con una espe­cie de remo y correr a otro sitio mien­tras unos del otro equipo inten­ta­ban atra­par la pelota (algo así como el béis­bol). Cuando me tocó gol­pear a mí, mis ami­gos esta­ban sen­ta­dos en el ces­ped mirán­dome. Cuando hice todas las carre­ras que pude deján­dome allí las pier­nas y los pul­mo­nes para ir súper deprisa, mis ami­gos esta­ban des­co­jo­nán­dose revol­ca­dos por el ces­ped. Me acer­qué a ellos y me expli­ca­ron que había sido muy gra­cioso cómo había simu­lado correr a cámara lenta o algo así, por­que mi aspecto era de estar corriendo muy deprisa pero me des­pla­zaba muy len­ta­mente. Obvia­mente tenía que ser fin­gido por­que nadie puede correr tan des­pa­cio haciendo ese esfuerzo apa­rente, fue­ron las pala­bras tex­tua­les. Yo aga­ché la cabeza y no volví a jugar al cricket.

En 2º de bachi­lle­rato afor­tu­na­da­mente edu­ca­ción física era opta­tiva y así me pude librar. Como mi cuerpo ten­día a la posi­ción de reposo, con­ti­nué hasta el ter­cer año en la uni­ver­si­dad sin hacer nada de deporte. La cosa es que me empezó a entrar la cosi­lla de la salud y todo eso. Pasarse todo el día sen­tado estu­diando, leyendo o delante del orde­na­dor no es algo que a los médi­cos les parezca genial y por algo será. Como mis com­pa­ñe­ros de piso (Juanjo y Miguel) esta­ban igual, en abril deci­di­mos apun­tar­nos a un gim­na­sio de al lado de nues­tro piso (el famoso gim­na­sio de Román, cono­cido por alen­tar a los depor­tis­tas con sus gri­tos de “¡¡maaaaa­ri­cona!!”). Jorge tam­bién se apuntó con noso­tros. J.E.S.U.S. no, por­que el gim­na­sio inter­fe­ría con sus estu­dios y no le gus­taba (el deporte es para las vacaciones).

Como J.E.S.U.S. creía cono­cer­nos bien, vati­cinó que los niños aguan­ta­rían en el gim­na­sio dos meses a lo sumo y a mí me con­ce­dió dos sema­nas. Lo cierto es que los dos meses se cum­plió pero lo de las dos sema­nas no, y en junio y julio estuve yendo yo sola. En mayo empecé a hacer aero­bic y a diver­tirme mucho allí aun­que no se me daba muy bien. Durante agosto estuve en un gim­na­sio chu­lí­simo de mi pue­blo y en sep­tiem­bre estuve bus­cando un nuevo gim­na­sio por­que Román supri­mió el aero­bic. Y bueno, han pasado ya casi 2 años y aún sigo yendo. Hasta Navi­dad de este año he hecho mucho aero­bic y step, en dos años se puede mejo­rar mucho y para mí ha sido una gran satis­fac­ción per­so­nal poder pillar las coreo­gra­fías y los pasos nue­vos a la pri­mera. Antes de Navi­dad lo dejé por­que el step es poco menos que pegarse pata­das en las rodi­llas y como yo tiendo al daño físico y ya empe­zaba a notar muchos cru­ji­dos y pun­za­das, no que­ría lle­var pró­te­sis den­tro de 10 años. He estado haciendo máqui­nas y corriendo desde enton­ces y me gusta bas­tante. Desde hace un mes he vuelto con Juanjo al gim­na­sio de Román (que no ha cam­biado nada), pero el resto del tiempo he estado yendo yo solita.

Igual el año que viene me da por apun­tarme al equipo de fút­bol sala feme­nino de mi escuela por­que cuando estuve en el equipo de hockey me divertí mucho y echo de menos eso de los depor­tes de equipo, aun­que no tengo ni idea de jugar al fút­bol. La ver­dad es que he cam­biado bas­tante de men­ta­li­dad en estos dos años, ahora para mí hacer deporte es igual que comer o dor­mir. Cuando en navi­dad por ejem­plo no hice nada por­que estuve en mi pue­blo me encon­traba bas­tante mal y ahora incluso algu­nos fines de semana (en los que el gim­na­sio cie­rra) he salido a correr un rato por­que sen­tía que me fal­taba algo. La ver­dad es que sigo siendo igual de paquete que antes, pero mucho más contenta.

Imaginática

Como todos mis ami­gos y com­pa­ñe­ros de la uni­ver­si­dad andan escri­biendo por sus blogs sobre Ima­gi­ná­tica, no voy yo a ser menos.

En total he tenido que ir a 30 horas de con­fe­ren­cias y talle­res (3 cré­di­tos), lo cual ha sido un poco ago­ta­dor en una semana. He leído muchas opi­nio­nes sobre lo abu­rri­das que han sido la mayo­ría de las con­fe­ren­cias. La ver­dad es que mis dos pri­me­ros días fue­ron un poquito abu­rri­dos por­que no pude pillar las con­fe­ren­cias a las que que­ría ir y me tuve que apun­tar a otras que no me intere­sa­ban dema­siado. Sin embargo, el miér­co­les y el jue­ves estu­vie­ron muy bien. Estuve en un taller de Ruby on Rails, que, aun­que no me enteré de mucho por­que el tío iba bas­tante deprisa, pude ver más o menos de que iba el tema.

Tam­bién fui a la con­fe­ren­cia de Mario de J. Pérez Jimé­nez, mi tutor como alumna interna del depar­ta­mento de Cien­cias de la Compu­tación e Inte­li­gen­cia Arti­fi­cial, sobre máqui­nas ins­pi­ra­das en la natu­ra­leza viva. Ésta fue la con­fe­ren­cia que más me gustó, se me hizo corta y todo. Habló un poco sobre la teo­ría de la com­ple­ji­dad compu­tacio­nal y las cla­ses de com­ple­ji­dad (P, NP y EXP) y luego ya pasó a comen­tar dos mode­los de compu­tación no con­ven­cio­na­les: la compu­tación basada en ADN y la compu­tación celu­lar con mem­bra­nas. Sobre esta última he inten­tado apren­der cosas en el tiempo que llevo siendo alumna interna y es ahora mismo lo que más me interesa de la Infor­má­tica. Sé que no es muy apli­cado y que es muy impro­ba­ble que algún día se pue­dan cons­truir máqui­nas celu­la­res, pero se están haciendo gran­des avan­ces para mode­lar pro­ce­sos bio­ló­gi­cos mediante sis­te­mas P (que son, diga­mos, el modelo mate­má­tico de las máqui­nas celu­la­res). Esto es muy impor­tante por­que per­mite estu­diar por ejem­plo cómo evo­lu­cio­nan los tumo­res y los cán­ce­res. Algún día hablaré más sobre esto, como digo, es lo que más me interesa ahora.

El jue­ves y el vier­nes estuve en el taller más chulo de Ima­gi­ná­tica, estoy segura. Era un taller para cons­truir un robot, un Wal­king Bug, que es una espe­cie de hor­miga con 4 patas, dos oji­tos que son dos leds y con unas ante­nas que cuando cho­can con un obs­táculo hacen que el bicho se gire hacia un lado o hacia otro depen­diendo de la antena que haya cho­cado. Estu­vi­mos 2 horas el jue­ves, en las que nos expli­ca­ron cosas de sen­so­res, ser­vo­mo­to­res, las herra­mien­tas que usa­ría­mos, los com­po­nen­tes… Y ya el vier­nes estu­vi­mos desde las 16:30 hasta casi las 22:00 en un labo­ra­to­rio inten­tando mon­tar el cacha­rro. A este taller, al igual que casi todas las con­fe­ren­cias y res­tan­tes talle­res, fui con Juanjo, que es un mani­tas y ade­más le gusta mucho la elec­tró­nica (de hecho está estu­diando Tele­co­mu­ni­ca­cio­nes por la rama de Elec­tró­nica). Tam­bién había otros com­pa­ñe­ros de clase con los que me llevo muy bien. Fue una tarde diver­ti­dí­sima en la que nos reí­mos un mon­tón (cuando me quemé el pelo con el sol­da­dor, por ejem­plo). Nin­guno con­se­gui­mos que nues­tro robot fun­cio­nara pero mere­ció mucho la pena. Nos han dado ganas de apun­tar­nos al IEEE.

En resu­men, me ale­gro mucho de haber par­ti­ci­pado en Ima­gi­ná­tica. Aun­que algu­nas con­fe­ren­cias fue­ron abu­rri­das, mi expe­rien­cia glo­bal ha sido bas­tante buena y creo que estaba todo muy bien orga­ni­zado, teniendo en cuenta que es un evento ínte­gra­mente orga­ni­zado por alum­nos, con muchí­si­mos par­ti­ci­pan­tes y con­fe­ren­cias. La pró­xima Ima­gi­ná­tica yo ya habré aca­bado la carrera, pero si tengo la opor­tu­ni­dad iré de libre oyente.

Ki-wii !!

Seño­res, el regalo de reyes de Jorge se ha hecho espe­rar, pero por fin ha lle­gado y sin duda ha mere­cido la pena. Las entre­gas de rega­los suyas son a veces más chu­las que el regalo en sí. Un año me hizo un pequeño juego en PHP con el que ibas res­pon­diendo pre­gun­tas y con­si­guiendo pun­tos con los que podías com­prar rega­li­tos, era muy chulo. Este año se ha supe­rado a sí mismo y aquí os pongo algu­nas cap­tu­ras del juego para la DS que ha hecho (son cap­tu­ras del emu­la­dor, pero fun­cio­naba per­fec­ta­mente en mi DS). ¡Ah!, el juego tenía la música del Loco­Roco :D

Paper Rosa Inicio

Paper Rosa Menu

Paper Rosa Juego

Y en cuanto a los rega­li­tos, dos entra­das para https://farm1.static.flickr.com/154/417440168_41270ccad3_m.jpg">esto y…

Mi nueva Wii

Wiimote con funda rosa

En reali­dad es media Wii, la otra media es suya. Ayer me faltó tiempo para ir al Media Markt y traerme el Wario Ware: Smooth Moves y el Zelda Twi­light Prin­cess. He pro­bado a ver Oveja en el nave­ga­dor de la Wii y no se ve bien por­que no cabe y los post salen debajo de las cosas de la izquierda. Debe­ría hacer una hoja de estilo sólo para la Wii…

Bueno, pues a ver si venís a jugar a mi casa :D